El cielo grita tu nombre ensordeciendo el silencio de aquel vago recuerdo.
Las gotas de lluvia me dan una lección de vida, finales inevitables y renacimientos opcionales.
Fragancias que reviven momentos tirados al vacío...
Las mismas gotas de lluvia cambiando mi temperatura corporal y mi piel erizandose en repuesta inmediata.
Platicas que en algún momento importaron y ahora no tienen ningún significado, se han quedado en algún sitio.
Se encuentran vagando, perdidas, extrañas y al mismo tiempo anheladas.
Me sorprendo mirando al cielo, realmente aprecio ese atardecer color rosa, me recuerda que fuiste algo real.
Tu recuerdo se vuelve sonrisas y suspiros, algo que anteriormente era sólo un océano de lágrimas, depresión y furor con motivos.
Claro que lo prefiero a recordar como producto de mi ansiedad, con la respiración acelarada, mis manos temblorosas y aquel dolor en el pecho que no cesaba con ningún medicamento.
Y estoy aquí, enajenada, mandandole besos y sonrisas al vacío.
Y estoy aquí, dándome cuenta que hay un mundo mas allá de tener a quien llamarle "amor".
Y estoy aquí, aprendiendo que no eras inolvidable, que no eras irreemplazable.
Y estoy aquí, respirando... siendo feliz sin ti.
-Paranoia