Dicen que la gente cambia al pasar los años, opinan también que no
existen los amores eternos. Pero en esta etapa de mi vida me permito
contradecir ambas cosas. Porque la gente no cambia con el tiempo, la gente se
transforma conforme a las experiencias vividas pero jamás se deja de ser uno
mismo. Y los amores eternos, si existen, porque se lleva en el alma y en los
recuerdos los aprendizajes que aquel amor te ha dejado, así que de alguna
manera dicho amor permanecerá contigo eternamente.
Entonces, ligado a esto puedo suponer lo siguiente: La gente
cambia y el amor se extingue pero….
¿Cuál será la etapa más atormentada del amor? ¿La costumbre? o ¿el
olvido?
Porque la costumbre es agobiante, el amar se vuelve tan monótono
con el paso de los días que la relación termina por agotarse cuando menos te
has dado cuenta, cierto día te derriba la idea de que no toleras estar con esa
persona, y es que ¿desde cuándo se tiene que “tolerar” en lugar de “disfrutar”?.
De un día a otro las peleas que antes eran tiernas se han vuelto
más fuertes y frecuentes, los celos que antes te hacían sentir importante y
querido después se vuelven enfermizos y posesivos. Y ni qué decirse de los
detalles que te enamoraron, ya NO existen. Es una etapa repleta de indecisiones
y auto frustración.
Por otro lado el olvido es donde has decidido que lo mejor era que
todo terminara, una manera sensata de evitar hacerse la vida imposible uno al
otro, en donde estas en el duelo más fuerte de tu vida porque has cerrado un
ciclo de la misma. En el que también extrañas a la persona pero tienes en claro
que ya no le hace bien a tu vida, en donde, aunque suene egoísta te enferma la felicidad
de ese otro ser pero realmente no le deseas algo más que lo mejor.
Empiezas a preguntarte ¿Dónde o cuándo comenzó todo? O mejor
formulado ¿dónde fue que terminó?