miércoles, 15 de enero de 2014

NO ES “EL TIEMPO QUE VIVES” ES… “LO QUE VIVES EN EL TIEMPO”

Y de pronto, cierto día te percatas de cuánto tiempo ha pasado, te das cuenta de que ya no sigues siendo esa niña de 15 años que odiaba el olor a cigarro, que se sentía culpable al salirse de clases en la preparatoria con sus compañeros, para ir a la casa de alguno de ellos y que de igual manera lo hacía.
Ya no existen más aquellos adolescentes ingenuos que reunían dinero para comprar una botella de vodka, con la que horas después, ya estando esa botella vacía se convertiría en el objeto perfecto para iniciar un clásico juego en donde tienes esa excusa perfecta para besar a todos los presentes.
No existen más esas horas libres antes de un examen en las que rezabas a santos desconocidos para recordar todas las respuestas, o que por lo menos el de al lado las tuviese correctas.
Has dejado de ser aquella niña que se enamoraba de palabras delante de un monitor, que sonreía ante los pixeles vistos en una fotografía digital, que pasaba la noche entera buscando el amor en extraños conocidos de internet.
Dejaste de ser la chica que siempre pretendía caerle bien a todos, ya no eres aquella que hacia los “Test” en las revistas de moda y que leía consejos irreflexivos y popularizados.
Has olvidado cómo era sentirse DIFERENTE a todas las chicas de tu edad, para darte cuenta de que efectivamente lo eres, ya no te queda duda de ello.

Ahora percibes las cosas de una manera diferente también, ahora lloras por razones que nunca imaginaste, te preocupas por el “mañana”, tomas las cosas con más seriedad de lo común, te das cuenta de que has crecido.

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