sábado, 26 de octubre de 2013

JUEVES 17 Y UNA HERMOSA… ¿DESPETIDA?

Caminaba con ansiedad, más nerviosa aun que ese 25 de agosto que le pedí que fuese mi novia, por mi mente pasaban muchas opciones de frases que podría decirle al verla: ¿Cómo estás? ¿Sería algo prudente?, NO… era obvia la respuesta, se limitaría a responderme: “BIEN” como es común en ella, pensé en no decirle nada, camine y busque con la mirada algún puesto de flores, compraría una rosa color atardecer, si, sus favoritas. Una rosa de color rosado.
Aun con el nerviosismo sobre mi piel, ya con la rosa en mis manos oculta bajo mi saco buscaba entre toda la gente un rostro inconfundible.
Son 10 minutos de retraso a la hora en que habíamos acordado, si, fui puntual y eso es extraño en mí.
De pronto la vi, caminando entre todos esos cuerpos y rostros desconocidos después de 42 días sin verle,
mi ritmo cardiaco se acelero aun mas que cuando hacia mis primeras rutinas de cardio después de fumarme una cajetilla de cigarros.
Tan sorpresivo fue para las dos que al encontrarnos ni siquiera nos vimos a la cara y nos limitamos a darnos un abrazo, de esos que dicen sin necesidad de palabras:
“No me sueltes, abrázame más fuerte”. Cerré mis ojos instintivamente, suspire y la sujete contra mí como nunca antes lo había hecho, no quería que ese momento terminara.
Charlamos de esto y aquello, de cómo le sentaba estar sin mí, de la ultima discusión que tuvimos, de los ¿Por qué? Que ambas teníamos reprimidos,
Sentí una paz inmensa en interior, estaba segura de que mi lugar era a su lado… Percibí que me extrañaba tanto como yo a ella,
 Pero las dos estábamos consientes de que no era algo sano volver por lo crudo e intenso de la situación,
Quizá en un futuro si Dios y el destino así lo quieren.
Aclaradas las dudas por ambas partes, de pronto ya había pasado 1 hora de hablar y cruzar miradas repentinamente, sonrojándonos al darnos cuenta de ello…
 Llega el momento que tanto anhelaba hasta en sueños: VOLVER A BESARLA, que nuestros cuerpos se acercaran poco a poco, mirarnos sin decir nada.
Y de pronto que los sentimientos salieran a flor de piel y estallaran en un acto sin espacio ni tiempo, el arte de llevar un deseo a la acción…
 Fue tan pleno, tan subliminal y tan mágico que sin pedirlo llego a mí una línea de tiempo mental, fue como aquel primer beso, ese que sorprendió al mundo aquella noche, en donde yo aun con el alcohol en mi cuerpo la bese como si estuviésemos solas.
Pero sería una fantasía creer que ese beso también significase tanto para ella.
La noche trascurrió y no dejamos de mirarnos, abrazarnos y tomarnos de la mano, como si jamás hubiera dejado de ser su novia, y es que nos vemos tan bien juntas, en serio, tiene todo lo preciso para mí y sé que yo tengo lo exacto para ella, un complemento como el YING y el YANG.
Cuando por fin llego el momento de despedirnos, solo la mire y le di el último beso de despedida, aun mejor que el primero.

Estoy tranquila y satisfecha al saber que si esa fue la última vez nos permitimos estar juntas, no me guarde nada, dije lo que sentía sin filtro alguno y actué sin que nadie más que mis propias decisiones influyeran sobre mí. 

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