Hablarle al mundo sobre ti,
Comentarles sobre esos
momentos parecidos a la felicidad que dejamos ir,
Dar consejos basados en la
experiencia de nuestros errores cometidos,
Asegurarme de que ahora me
he convertido en una desconocida.
Fumarme los recuerdos con
unos Marlboro,
Morderme la lengua cada que
quiero gritar que te sigo amando,
Respirar, caminar, hablar,
sonreír, actuar en modo automático.
Recordar tus palabras esa
noche: “Soy feliz, cuando no pienso en ti”.
Me da gusto, me alegra y no
por mí.
Que me dijeras: “Prométeme
que vas comenzar a pensar en ti, vas a ser feliz”
Que
me dijeras terca cuando te respondí rotundamente “NO”
Porque realmente no quiero
dejar de pensar en ti.
Tomarnos de la mano y
caminar como en los viejos tiempos,
Que dos desconocidos se nos
acerquen y pregunten que si compramos pulseras como recuerdo de amor, un
detalle físico.
Limitarme a sonreírte por
esa grabe confusión de personas que nos ven a lo lejos,
Pero si hasta ellos se dan
cuenta de que nos vemos muy bien juntas, de que somos tu y yo.
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